Mi verdadera religión. El verdadero compañero de toda una vida. Lo que me llevaré a la tumba y perecerá conmigo. "Contemplad la verdadera resurrección de la carne" - les dije - "la carne de estos hombres ya fueron digeridas por los gusanos pero han vuelto a la vida hechos verbo.""¡Hereje!"-gritaron al unísono, mientras llevaban mi cuerpo a rastras por aquel angosto y oscuro pasaje. Mis ojos parecían estar fijos en el pasar de la tierra bajo mis pies, pero en realidad me encontraba observando toda clase de maravillas, paisajes, personas, tocando pieles y oliendo aromas desconocidos para mis ejecutores o para los curiosos arremolinados mientras la autoridad leía mi condena en público. Claramente podía podía escuchar el clamor de mis amigos, mis compañeros, de tantos con quienes comparti en gesto. Todos me señalaban, pero mis oids no podían escucharles, me encontraba en extasis mientras componía un soneto con el ulular del viento.
Entonces creció el fuego de manera voraz y amenazante. Encerrado entre decenas de estacas de madera, ellos pretendían controlarle. Le alimentaban de palabras, de ideas, de eternidad y el fuego crecía, adquiria monstruosas formas y sus ardientes tentáculos me reclamaban, me entretenía observando su serpentino baile por lo que no podía evitar sonreir, el espectaculo era hermoso. Subitamente, mi equilibrio se vió perturbado por manos que me empujaron a la luz.
Comencé a sentir el ardor de las llamas mucho antes de llegar a aquel lugar. Mi pecho se encontraba ardiendo años antes, ahora solo era cuestion de alimentar aún más la luz y así asegurar su eterno brillo. Vengan y maten al cristo de nuevo. Niños asustados que le temen a la oscuridad de las luces. Quizas necesite más de tres días para regresar, pero en lo que lo haga, será por siempre. Reian grotescamente y gotas de saliva saltaban a las llamas conmigo. Podran calcinarme cuantas veces quieran, pero mientras exista un corazon latente y una mente sedienta, me mantendré vivo.
"¡Pasenme el proximo!"- escuché decir al monje, antes de que mis ultimas hojas fueran consumidas por completo.
Pendejos. Yo soy la vida eterna, la enseñanza eterna, el fiel compañero. El verdadero martir, santo y demonio.
Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn
[Que se traduce como: "En la Ciudad de R´lyeh, el difunto Cthulhu, espera soñando"]
Para aquellos que no estén acostumbrados con el culto a Cthulhu, este fue creado hace algunas decadas en la imaginación del escritor americano H.P. Lovecraft. Cthulhu es una criatura terrorífica que se encuentra durmiendo en el fondo del mar esperando que las estrellas se alineen para renacer de nuevo; lo que me lleva a tomarlo como una excelente metáfora de las cosas que estan por venir, el destino o cosas más puntuales pero igualmente fantásticas como la creatividad. ¿Acaso la creatividad no yace dormida en el fondo de nuestra mente esperando ser despertada? Por medio de la fotografía, la pintura, la escultura, el cine y las letras he visto a "Cthulhu" despertar en la vida de muchos de quienes me rodean, ¿el resultado? Un Apocalipsis personal.
Un apocalipsis o revelación,es lo que ocurre al despertar aquello que mi amiga Karín suele llamar "la llama negra", es decir, aquella parte de nosotros que está dormida esperando regresar a la vida, la pequeña voz que algunos llaman intuición y otros llaman conciencia. Es así como la vida cambian de un momento para otro y el individuo deja de llevar una vida parasitaria y comienza a crear. No me refiero a crear dinero, familia, reputación o nexos, sino a la capacidad de cada uno de ser Dios, de traer algo nuevo al mundo, algo único, algo bañado de la flama negra, creatividad, conciencia, yo interno, etc. Crear, innovar, dejar algo que perdure en el tiempo y sea tu declaración de vida en este universo. Cthulhu en las historias de Lovecraft esta formado por una mezcla de caracteristicas de animales, ¿acaso no lo son tambien nuestras creaciónes?
La verdadera eternidad -personalmente- viene dada a raiz de la creación y solo a traves de la creación se puede desafiar a la muerte en cualquiera de sus variantes. Solo la creación nos da vida, nos permite saborear la existencia, es la creación la suma de todos los momentos pasados unidos en un presente proyectados a un futuro. No tienes que escribir un libro, no tienes que crear un cuadro, cosas tan insignificantes como enseñar a armas aviones de papel te colocan dentro de este esquema creativo; una vez que comienzas, poco a poco fuerzas invisibles pero presenten en todos nos llevarán al verdadero nirvana personal.
Si quieres bailar, baila. Si quieres mirar perdidamente un tulipan, hazlo. Si quieres perderte en las tinieblas de la noches para alcanzar la luz de tu alma, hazlo. Si quieres crear lazos de estambre, ¿que te frena?. Si quieres capturar un instante de belleza, toma una fotografía. Si quieres escribir, escribe.
Si quiere en verdad la vida eterna, crea.
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Con respecto a los cuentos, se están llevando más tiempo del que en principio creí necesario es por ello que colocaré unos pequeños fragmentos acompañados con fotografía que llamaré "Poesía gráfica", no es más que usar una imagen para expresar conceptos que suelen refrejarse en mis escritos. Tomen esto como señal de que no pienso abandonar el proyecto y que lo que se está gestando valdrá la pena. Muchas gracias a todos por sus comentarios expresados electronicamente o de manera personal. Me parece pertinente cerrar con un verso del anteriormente nombrado Howar Philip Lovecraft
"No está muerto lo que puede yacer eternamente,y con extraños eones incluso la muerte puede morir."
- AJM
Que esta lagrima
conforte mis males
sanen el alma
hoy tan agrietada
Que esta lagrima,
solitaria y marginada
logre apasiguar los demonios
que viven alegres y danzantes
Que la oscuridad cubra tu imagen
y solo la desvele cuando tenga como amarte
espero se lleve mis gritos
no le será muy dificil, pues carecen de sonido
Manda un beso con la brisa rampante
esa que solo ocurre cuando muere la tarde
y cuando las sombras me abrazen
creeré que serás tu quien me guarde
Que esta lagrima salada
con olor a viceras y sangre
se evapore tras el candor de una vida
que yacía confinada...
Salvame.
Saludos, antes que nada, me gustaría agradecerles por la receptividad que he obtenido con historias escritas, muchas gracias por sus comentarios, sugerencias y criticas.
La presente es para comentarles que retiraré una de las historias que aparece bajo el nombre de "El extranjero", posteriormente volveré a colocarla, esta vez completa, pero bajo otro nombre. La idea, es cierta serie de sucesos que pronto descubrirán, pero me es necesario realizar ciertas modificaciones de estilo.
Adicionalmente les informo sobre un método de clasificación que otorgaré a las historias; aquellas que pertenezcan a la misma trama, serán identificadas una cruz en su título [+]. Esto será de importancia más adelante para seguir el curso de todo.
Nuevas historias se vienen esta semana. Gracias nuevamente y no duden en comentarme sus ideas, sugerencias o criticas.
- AJM
Me encontraba agotado, mirando mi cuaderno en blanco sin inspiración alguna. Al cabo de un rato me percaté que el viejo jardinero de la Plaza Mayor se encontraba mirándome divertido; dejo las tijeras a un lado y se me acercó. Tras un cortés saludo, en el que pude identificar que era extranjero, se dispuso a relatarme una historia que tomó lugar hace muchos años en el mismo lugar donde yo me encontraba.
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El aleteo de una decena de palomas tras las campanadas de la catedral anunciando las seis menos diez de la tarde - conocida por la mayoría como L'heure de l'étrange - junto con el sonido de los ruidosos fieles que salían de las puertas de la misma, así como otros tantos que caminaban sin rumbo por la Plaza Mayor, no podía ser descrito como un escenario tranquilo y de contemplación; pero aún así, a una esquina de la plaza, se encontraba un personaje sentado en un viejo taburete de madera sumido en su mundo de formas y colores.
Con la mirada fija en un amplio lienzo, totalmente en blanco, II Pittore, como solían llamarle, reposaba en una curiosa pose en el taburete de madera. Tenía las manos cruzadas, hombros caídos y espalda doblada formando un arco casi perfecto; su cabeza inclinada hacia adelante, daba la impresión es estar a punto de sumergirse en aquel virginal cuadro. Sus piernas estaban juntas, dobladas y colocadas sobre uno de los soportes entre las patas del taburete. Su forma de vestir delataba su edad, desde la boina negra, su franela de seda y sus pantalones de lino, hacía creer que se trataba de una aparición perteneciente a algún un tiempo pasado.
Las personas que pasaban cerca de él comentaban:
"Mira que abstraido se encuentra"."Es un genio"."Nada puede desviar su concentración, ¡que grande es!"."Es todo un maestro en su arte"." Es un orgullo para la ciudad".
Il Pittore, no hacía caso de los comentarios y seguía con los ojos entre-cerrados observando aquel lienzo vacío. El sabía que era muy estimado por todos en Ciudad Vittoria y siempre le era tratado con respeto y con admiración, aún cuando ninguno de ellos recuerde haber observado alguna pintura de él alguna vez. Ninguno se atrevía a preguntar, pero, una persona que se mantenga concentrado de esa manera debía ser sin duda un maravilloso pintor. Ninguno era capaz de preguntar sobre sus obras ya que era implícito que todos le conocía y que era uno de los grandes artistas de la ciudad. No fueron dos, ni tres, sino cuatro, las veces que fue reconocido por el alcalde como Artista del Año. Las revistas locales solían referirle, pero ya que ninguna conocía su obra y los reporteros no se atrevían a decirle a su director que desconocían el trabajo del artista más destacado de la ciudad, se limitaban a elucubrar grandes ensayos sobre las destrezas y gran calidad del artista. Como no conocían ningunas obras de él para compararlas con otros pintores, solo comentaban como estos no se encontraban al nivel de aquel reconocido artista.
Algunos de los feligreses que salían de la última misa del día, al pasar cerca de Il Pittore exclamaban:
"¡Pero que obra tan esplendida!". "No puedo imaginar en lo que esté terminada, ¡Ya es hermosa!". "Los ángeles nos han colmado de bendiciones por tenerle, ¡que sublime!"
Pero Il Pittore seguía concentrado en el lienzo. A veces, parecía que se le vieran murmurar palabras. Las personas que pasaban cerca de él imaginaban que se encontraba poniendo orden al cuadro, otros, que decía para sus adentros los colores que iba a utilizar, y los más supersticiosos decían que se encontraba profiriendo alguna especie de viejo encantamiento para despertar las imágenes invisibles dormidas en el lienzo.
Ese día en particular, entre los feligreses que salían del último oficio del día, se encontraba una conocida señora de la sociedad, acompañada de sus nietos, un par de regordetes gemelos que vestían uniformes escolares idénticos, y, una pequeña niña de aspecto descuidado con rulos mal elaborados y hermosos ojos color caramelo. Se encontraban pasando de lado del poeta, cuando una señora, aparentemente conocida de esta le dijo calladamente:
"¿Es hermoso, no? El cuadro. Se dice que tiene al menos 10 años trabajando en él. Será magnifico, sin lugar a dudas y será un orgullo para nuestra ciudad"
"No tengo dudas de ello, es completamente exquisito."- Dijo la abuela de los gemelos.
La pequeña niña de ojos caramelos, que escuchaba atentamente la conversación entre ellas, dijo subitamente:
"¡Pero allí no hay nada! ¡No ha pintado nada!"
Un par de señores que pasaban cerca, al escuchar a la niña uno de ellos le comentó al otro:
"Oh, ¡que horror!, ¡Que niña tan maleducada!, no aprendió nada en la escuela"
"¡Que pena!," - decía su amigo - "los niños con tan bajo nivel de cultura, no pueden reconocer el arte"
La abuela de los gemelos, al escuchar aquello, sintió pena que la niña estuviera bajo sus cuidados y se excusó:
"Lo siento mucho, ella siempre trata de llamar la atención y dice toda clase de comentarios carentes de toda lógica y razón"
Pero la niña que veía extrañada el lienzo, dio unos pasitos y se colocó justo al lado del pintor. Las personas cercanas le miraban nerviosos de que fuera a distraer al gran artista de realizar su obra, pero ella tras forzosamente obligarse a ver alguna imagen en la blancura del cuadro y no encontrarla, dio dos pequeños jalones al pantalón del artista.
"Buenas Tardes, Señor. ¿Por qué no ha pintado nada?"
Las bocas de las personas alrededor se abrieron de espanto. La niña acababa de hablar con el artista, quizás habría arruinado un momento de de inspiración, algunos incluso afirmaron que cuando este se disponía a realizar el primer trazo fue interrumpido por la niña, haciendo que su idea se perdiera quizás para siempre. Los periódicos del día siguiente tendrían titulares como "NIÑA ARRUINA 10 AÑOS DE TRABAJO DEL IL PITTORE" ó "INSPIRACION DE IL PITTORE ARREBATADA POR UNA NIÑA". Pero a pesar de las decenas de ojos observándole inquisitoramente, la niña prosiguió:
"¿Señor?, es de muy mala educación no responder cuando le hablan"
"Pero también es mala educación interrumpir a alguien mientras pinta" - dijo Il Pittore, que había salido de su estado contemplativo y ahora miraba a la curiosa niña. Se pudo escuchar un gemido de sorpresa al unísono de los que observaban la escena. La niña había hecho que el gran pintor de la ciudad perdiera su concentración, ahora, ¡la gran obra ha sido arruinada!. Seguramente el pintor tendría que iniciar otro cuadro más y tardaría otros diez años nuevamente, pensaron los allí reunidos, o quizás muera antes de terminar la obra ¡todo por culpa de una niña sin modales!
"Si. Pero Ud. no ha pintado nada, así que no le he interrumpido." - dijo la niña de manera inteligente.
"Si, tienes razón"- el anciano hablaba un forzado español - "pero me encontraba imaginando, pensando, el cómo hacer el cuadro"
"Y, ¿de qué trata el cuadro?"
Era la primera vez que alguien se le había acercado a el para preguntar y no para hablar ó exclamar los prodigios de su trabajo. Por primera vez alguien le hacía la pregunta que había tenido en su cabeza a lo largo de diez años. Podría decirle que se trataba del paisaje de un imponente Schloss alemán con niebla a sus lados; que trataba de un retrato simbólico donde representaba a una madre y su hijo en plena cena de Navidad, que realizaría una representación de la Battalla del Rio Oblivio ó que sería una propuesta abstracta basada en la corriente Neoplasticista. Después de pensarlo un momento, tenía la respuesta:
"Pues, veras, mi querida niña"- dijo dulcemente Il Pittore - "no lo sé, no tengo la más mínima idea"
De entre la muchedumbre congregada se escuchó un grito lejano de uno de los presentes:
"¡Gran Maestro, no se deje desconcentrar por una chiquilla!"
A lo que siguieron una serie de "¡Viva Il Pittore!" y "¡Orgullo de la ciudad!" en coro. La niña que observaba atentamente la mirada del viejo pintor, notó como las alabanzas a su nombre resultaban en una casi imperceptible mueca de pesar.
"¿Por qué esta triste?"- preguntó la niña
"Porque no sé que pintar. Porque todos esperan mucho de mí, aún cuando ninguno ha visto ninguna de mis obras. Todos dicen que soy bueno y que soy un gran artista, pero, ninguno de ellos sabe por qué. Ahora, me da pena decepcionarlos, no se que pintar, no se que hacer. Y todos los días vengo a la plaza a pensar."
"¿Y en qué piensa?"
"Pienso en como decirles a todos que no sé como terminar este lienzo."- el anciano se llevó las manos a cara, tapándose los ojos con verguenza- "Con que palabras les diré. Como me pararé frente a todos, sus miradas expectantes, sus aplausos al terminar de hablar. Todos estarán confundidos, creerán que perdí mi inspiración, que mi mejor tiempo pasó y seré recordado como un digno artista, aún sin haber alguna vez permitido que el pincel roce el lienzo."
"¿Y por qué está acá, si no sabía pintar?"
"Mi padre era un gran pintor en su época así como su padre y el padre de su padre. En mi pueblo, los pintores son muy respetados y queridos. La mayoría de los niños desde temprana edad toman un pincel y estudian el hermoso arte de la pintura por muchos años. Cierto día me desperté y me dije que yo también podía ser pintor. Así que compré un pincel, un lienzo y me senté en la plaza a pensar un gran cuadro. Pero aún no lo termino, en realidad, no lo he comenzado"
"¿Y por qué no pinta cualquier cosa que le venga a la mente?" - preguntó con curiosidad la niña
"¡No! Un artista tan reconocido no puede pintar cualquier cosa. Tiene que ser profundo. Tiene que ser hermoso. ¿Y si lo que hago no agrada? ¿Y si resulta ser nefasto y hago que la ciudad caiga en desgracia por mi mal arte?¿Y si termino decepcionando a todos aquellos que creían en mí?... Me preocupa que no les guste lo que haga. "
"Lo importante," -decía la niña seriamente- "decía mi papá, es que a ti te guste lo que haces."
El anciano se quedó pensando detenidamente en las últimas palabras de la niña. Ya las sombras de la noche irrumpían en la plaza y los faroles de aceite de la plaza comenzaban a prenderse por sí solos. Los murmullos de las personas aumentaban, llenos de suposiciones relacionadas a la conversación del pintor con la niña. Pensaban que quizás se encontraba narrándole sobre su obra y reprendiéndole por ser tan maleducada, otros, pensaron que detuvo su pintura para explicarle a la niña sobre el arte. ¡Que gran calidad humana la de Il Pittore! ¡Que bueno que era parte de nuestra ciudad!, pensaban en conjunto.
"Pero, mi niña, yo no nunca he pintado nada en mi vida. ¿Y si lo hago mal?"
"¡No lo va a saber hasta que lo pinte!" - dijo la niña esbozando una gran sonrisa. El anciano se le quedó viendo con atención. La niña añadió:
"Mi papá decía que para ser un buen escritor, solo se necesita escribir y seguir escribiendo. Solo eso."
Con una sonricita, la niña hizo una reverencia, dio media vuelta y se perdió entre una muchedumbre expectante. Mientras veía como desaparecía ocurrió un inesperado cambio en el anciano. Por primera vez en mucho tiempo sonreía, tomó el pincel y pintó.
Esa sería la última vez que alguien vería a Il Pittore. Terminó su obra justo a la medianoche entre los aplausos y algarabía del público en la plaza.La pintura, representaba a una pequeña niña con ojos caramelos hecha con trazos toscos y sin mucho sentido estético. Inclusive, era difícil reconocer que se trataba de una niña si no fuera por el vestido.
Los críticos calificaron la obra inmediatamente de "sublime" y se gastaron muchas hojas de periódico cargadas de elogios y felicitaciones al artista. Lo más curioso del asunto es que todas estas reseñas fueron hechas, antes de ver la pintura. La multitud no veía una pintura realizada por alguien con pocas aptitudes artísticas, veían técnicas revolucionarias, un estilo desafiante, una nueva tendencia nacida de años de estudio. Por algunos años, el estilo se continuó imitando masivamente entre los artistas de Vittoria, aquellos que se atrevían a intentar conceptos nuevos, eran tratados de arcaicos y faltos de imaginación. Mientras tanto nunca se volvió a conocer sobre el paradero del ilustre artista, rumores de que se encontraba en Europa mostrando su estilo ó que se hallaba preparando otra pintura, eran comunes. Con el pasar de los años la gente supuso que el artista había decidido retirarse con su obra maestra. Entonces por un tiempo los periódicos aplaudían el coraje de aquel hombre que renunció a su carrera artística para ser recordado por su más conocida obra.
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El anciano concluyó la historia con una gran sonrisa, se había tomado un tiempo de su trabajo para relatarme la historia del reconocido pintor; luego continuo con gran alegría manteniendo los jardines de la Plaza Mayor. Una alocada idea me vino a la mente, al observar el rostro de aquel anciano y ser invadido por una extraña familiaridad ante sus facciones. Es mejor olvidarla. ¿Quien en su sano juicio sería capaz de comparar a uno de nuestros ciudadanos más nobles, con el jardinero de una plaza?
Mónica solía despertarse entre las horas de la madrugada bañada en sudor y con el cuerpo agitado por un continuo temblor. Sus gritos hacían eco en el pasillo de su apartamento y despertaban súbitamente a sus padres contagiándoles de pánico. Estos, con el pasar del tiempo se habrían acostumbrado a los ataques de su hija y encontraban métodos efectivos para permanecer dormidos.
La verdad es que Mónica siempre tuvo constantes trastornos del sueño durante su infancia. Siendo una niña tan hiperactiva y extrovertida, era común que pasara largas horas en su cama dando vueltas, lográndose dormir a las primeras horas de la mañana; lo que le pintaba unas intimidantes ojeras en el rostro a la hora de ir a la escuela.
Desde muy pequeña estuvo acostumbrada a visitar diversos especialistas, obteniendo soluciones temporales. Algunas veces los trastornos duraban semanas, a veces lograban desaparecer por años y otras veces, se prolongaban por extensos períodos que debilitaban las defensas de Mónica, siendo frecuente observarla presa de alguna enfermedad. A pesar de ello, vivió una infancia relativamente normal ya que los períodos de tranquilidad eran lo suficientemente extensos para permitirle experimentar las diferentes etapas de la niñez como cualquier otro.
Los problemas comenzaron después de cumplir los quince años. Una noche de Octubre, el desgarrador grito de la niña hizo despertar de un brinco a sus padres, obligándolos a apurarse a la habitación de Mónica. Lo que observaron, era a su hija visiblemente pálida, con el rostro desfigurado por el horror y su pequeña frente recorrida por gotas de sudor. Sus manos eran gélidas al contacto, y se necesitó al menos media hora para que recobrara el habla. Tras ser interrogada al respecto a la causa de su miedo, se le vio confundida, temerosa y tras balbucear algunas frases inteligibles dijo: “nada”.
En las siguientes semanas, en días aleatorios, siguió ocurriendo esa “nada” que en ocasiones paralizaba por completo el cuerpo de la niña y era necesario despertarla por medio de inhalación sales o alcoholes, para sacarla del estado de shock. Tras tres semanas llenas de horrorosas noches pintadas de miedo, los padres – visiblemente afectados por la ausencia de sueño – decidieron llevar a su hija a una serie de especialistas. Durante un tiempo vivió bajo los efectos de potentes pastillas que suprimían sus emociones y sensaciones, haciéndola deambular como idiota por su casa. Pasaba la mayoría del tiempo en la cama y era incapaz de recuperar el ánimo para salir de la entrada de su edificio. Lo más sorprendente de todo es que, aun estando ignorante a cualquier estímulo externo, lograba despertarse agitada con el mismo terror en el rostro pero sin fuerzas para gritar debido a los medicamentos. Su padre fue consciente de este estado un mes después de que la paz al fin llegara a la casa y tras abrir la puerta de su hija para vigilarla, la observó retorciéndose del miedo en sus sábanas.
Los padres decidieron desistir de los medicamentos y probar soluciones alternativas que desafiaban la lógica y la cordura de esta era de ciencia. Curiosamente algunas de estas esotéricas recetas brindaron una muy leve mejoría en la niña, permitiéndole conciliar el sueño de manera más frecuente y reduciendo la intensidad de los ataques. Si las condiciones de la niña se hubieran mantenido de esta manera posiblemente se hubiera podido alcanzar la mejoría al cabo de unos meses; más la serie de extraños eventos posteriores obligaron a los familiares a tomar una solución más radical en miras del bienestar de su hija.
Tras cuatro semanas continuas de esporádicas perturbaciones y una visible disminución de la intensidad de los ataques; el sonido que pareció ser un abrumador relámpago recorrió cada metro cuadrado de la nueva residencia de la familia. Al abrir las puertas del cuarto de Mónica le encontraron acurrucada en uno de los rincones de su habitación y, en el extremo contrario, el espejo de medio cuerpo de la peinadora hecho pedazos en el suelo. Si esta hubiera sido solamente la situación probablemente los padres hubieran hecho caso omiso de aquel evento, mas fue la peculiaridad en el arreglo de los fragmentos en el suelo que les harían recordar esa imagen siempre antes de dormir y les haría intercambiar miradas llenas de frases que no se atreverían a comentar. En el piso, los numerosos fragmentos de vidrio se encontraban arreglados de forma que parecían ser un rostro de rasgos humanos. La manera en que las pequeñas astillas de vidrio dotaban a la imagen de un asombroso detalle, convertían la composición en una grotesca escultura salida de terribles pesadillas lovecranianas.
Tres noches después la niña fue encontrada desmayada en su habitación, tras la familia ser despertada por un extraño chillido como proveniente de un animal; con la ropa de dormir rasgada a ambos lados de las costillas, la carne descubierta mostraba pequeñas incisiones de parecían ser arañazos. Los padres de Mónica advirtieron que los trastornos estaban llegando a un punto que inducían a la niña a hacerse daño de forma inconsciente, siendo prioritarios la búsqueda de ayuda a manos de un especialista nuevamente.
Fue así, como tras una serie de sesiones con el Doctor Camilo Ortiz, un conocido psiquiatra local, fue decidido en conjunto con los padres de la niña su traslado a la colonia psiquiátrica donde podrían monitorear el caso y tratarlo propiamente.
Una noche antes del traslado de Mónica, ocurrió el último hecho que del que sus padres serian testigos, hecho que no fue declarado a los doctores de la niña y que jamás volvió a ser comentado en la casa de los Montilla. Ningún gritos les despertó esta vez, los padres de la niña no podían conciliar el sueño tras la idea de que su hija pasaría el resto de su juventud tras las puertas de una sanatorio mental; el apesadumbrado dialogo de la pareja fue detenido por un par de golpecitos a la puerta de su cuarto. El esposo abrió la puerta esperando encontrarse con su insomne hija, pero solo encontraron un frio aire detrás de ella. La pareja intercambió miradas y escucharon claramente como pequeños y apurados pasos recorrían el pasillo hasta el final terminando con el cerrar de la puerta del cuarto de la niña.
El sonido de los pasos les tranquilizó ya que explicaban el tocar de su puerta minutos antes. La pareja llegó al cuarto de su hija y la abrió. Un escalofrío recorrió la espalda de los Montilla que se aferraban a la puerta para no caer, al observar que la niña se encontraba profundamente dormida, la luz de luna se colaba en las entre abiertas persianas, la pareja contuvo el aliento al observar con horror como la ropa de dormir de la niña era arrugada por si sola y la forma de puntiagudas manos eran formadas entre la tela, aquellas manos invisibles la aprisionaban contra la cama y al cabo de unos segundos que pareció una hora, la niña se despertó con un desgarrador grito cubierta en sudor. Justo después de prender la luz, aquellos pequeños pasos fueron nuevamente escuchados en el pasillo, pero ninguno de los tres se atrevió a voltear el rostro.
El 3 de Abril del año en curso, la paciente Mónica Montilla, única sobreviviente de un parto de gemelos, nacida el 23 de Mayo de 19--, ingresaría a la Colonia Psiquiátrica “Los Sauces”. Su caso fue clasificado como Trastorno de Pánico crónico; un detallado estudió concluyó que los ataques consistían en un proceso de somatización causado ante el conocimiento de la perdida de su hermano gemelo durante el parto, al morir al ser asfixiado por el cordón umbilical de la paciente; aún cuando declaró desconocer la historia, se cree que se forzó a eliminar ese recuerdo. Los daños corporales auto-infligidos, serían explicados por la misma causa. Durante su estadía presentó muy poca mejoría, años más tarde al aplicar el Método Téllez mostraría signos de recuperación; lamentablemente, sufriría una recaída a causa de un Trastorno Psicótico Compartido, obligando que la paciente pasara el resto de sus días recluida.
*Imagen: Monster under my Bed por flina
<<Yo, Antonio José Caballero Roche, en pleno uso de mis facultades; bajo el aval de mi abogado el Doctor Ramiro Enrique Segovia, quien servirá de testigo para el siguiente documento, describiré mis últimas voluntades así como la disposicion de mis bienes materiales en caso de mi fallecimiento.
Dado que esta será la última vez que podré dirigirme a mi familia de manera directa, ya que desconozco los mecanismos con los que opera 'el otro lado', aprovecharé para extender mi afecto hacia todos por una última vez y mis deseos por que sus vidas se desarrollen de la mejor manera. El propósito de este testamento es tratar de reponer el sufrimiento que causé a la familia con mis actos que me arrepiento no haber realizado mucho antes. Entiendo el peso que signifiqué para muchos y para la reputación del grupo. Comprendo la ardua labor que significó el obligarlos a usar su creatividad para justificar mi ausencia todos estos años cuando mi nombre se escapaba de alguna de las amistades de la familia. Solo puedo imaginar la angustia que cause a muchos el desconocimiento de mis actividades y aún más, el conocimiento de las mismas. No debe haber sido nada fácil inventar post-grados, maestrías y doctorados eternos en universidades inexistentes, la necesidad de hacerlos usar la imaginación para idear nombres de pretendientes así como todo su historial; que debo admitir, más de una vez sentí celos por esa maravillosa capacidad de creación, escondida entre lujosas ropas de banquetes, uniformes empresariales y giros de automóviles ultimo modelo. Entiendo el dolor por el que tuvo que pasar mi madre y luego mis hermanos para inventarme una profesión que estuviera acorde con los estatutos de la sociedad en la que fui criado. Desconozco mi verdadera profesión en ese mundo de ficción, ya que he conocido que logré ser ingeniero, doctor y administrador. Imagino que en algún momento las historias individuales perdieron consistencia y cada uno terminó creando un personaje por el que sentían admiración y respeto, sentimientos opuestos a los ciertos. Ni hablar del efecto que provocó mi llegada aquella madrugada de Noviembre, donde fui recibido como un familiar lejano, que gracias a mis cambios en vestimenta y apariencia me permitió personificar. Pero más temprano que tarde fue conocido por las encopetadas integrantes del circulo (¿circo?) social de la familia, la verdadera identidad de mi persona, así como mi paradero y mi profesión. Fue para la misma fecha que mi madre cayó en una fuerte depresión a causa de la presión y pasó días enteros preguntándose sobre su error en mi crianza. Mis hermanos tuvieron que hacerse cargo de todo y se me exigió la salida de sus vidas. No mantengo ningún remordimiento con alguno. No guardo odios ni rencores ante las acciones que entiendo completamente. En el presente documento intentaré devolverles de manera material, el orgullo y la satisfacción que no lograron obtener de mi persona mientras me encontré con vida.
Muchos ignoran mis aventuras en los diversos países que me acogieron en su seno en los diferentes períodos de mi vida, algunos dulces, otros amargos, más no pretendo aburrirlos con las historias de un viejo que ya ni existe (decirle a mi primo Asdrubal que se despierte, ya comenzaré con la designación de bienes) lo cierto es que logré amansar una moderada riqueza económica que convertí en propiedades durante mis días en aquellos lugares. Así mismo como lo están escuchando, lo que muchos ustedes ignoraban es que era lo suficientemente rico a pesar de vestirme con los harapos que usualmente vestía, ¿No es cierto, Alejandra? (dile a mi hermano Carlos que deje de revisar el teléfono, luego podrá contarle con tranquilidad a su amante sobre la reunión... y alguien que le dé una pastilla a Mamá, por favor). Logren mantener la cordura y las apariencia por un momento, no se les hará difícil, a continuación la repartición de mis bienes:
- A mi Tía Josefina, quien me sirvió de guía tantas veces al describirme la gran decepción que resulté para la familia y explicarme detalladamente las dosis y nombres de antidepresivos que le fueron recetados a mi madre por mi negativa a formar parte de la sociedad; le dejo mi vajilla de plata que adquirí en una subasta hace tres años. Esta según tengo entendido perteneció a una distinguida duquesa Holandesa del siglo XVI
- A la Tía Leonor, que como profesora de economía solía explicarme frecuentemente de una manera ejemplar, los gastos que significaba a mi familia cada una de las decisiones tomadas y de como mis elecciones no tenían cabida en el mundo globalizado de hoy en día; le dejo una pequeña casa que me resultó muy querida, ubicada en la villa de los alemanes. Esta pequeña casa con vista a la montaña y diseños internos de madera me sirvió de inspiración muchas veces y para reflexionar sobre todas las cosas que me decía. Espero le sea de su agrado. Me parece un lugar más apropiado para discutir "calificaciones" con sus estudiantes, que el estudio de su casa.
- Mi primo Asdrubal (que ya debería estar despierto), siempre solía referirme lo importante de ser un hombre de negocios y capaz de aprovechar las oportunidades. Aprendí mucho al verlo estudiar el contenido de botellas de cerveza y ron que seguramente incrementaba su capacidad de análisis. Su agudo ojo en las oportunidades lo llevaron a vender su carro, hipotecar la casa y terminar viviendo en la casa de mis padres, ¡pero que no los engañen las apariencias! El siempre tiene un 'negocio por allí'. A él, le dejo una de las curiosidades más preciadas de mi persona, un viejo estante de principios de siglo XVIII hecho de caoba con exquisitos arabescos tallados a mano, la última vez que revisé su valor se encontraba al rededor de los 100.000 dolares. Espero le sirva para colocar los productos adelgazantes que suele vender pero que al parecer hicieron poco efecto en él.
- A mi hermano Asdrubal (que seguramente no despega la vista del reloj en este momento porque tiene que buscar a su esposa Romina de algún curso de cocina o circulo de lectura), le dejo mi primer apartamento, ubicado en la capital, frente la avenida Del Prócer. No es muy amplio que digamos pero le servirá para dormir en lo que Romina decida dejarlo por el galán de turno.
- A mi hermano Carlos, que más de una vez dejó irme caminando a mi casa para no pasar por la vergüenza de llevarme en su viejo Lada, le dejo mi preciado Mustang de 1965, con tapicería rediseñada a mi gusto. Espero que también sea del agrado de Erika, con quien seguramente hablaba por teléfono, quien si mal no recuerdo fue la madrina de honor en su boda. (Carlos, habla con Asdrubal, podrían compartir el apartamento).
- Queridos sobrinos y cuñada Alejandra (que debe estar golpeando a Carlos en este momento), Uds siempre fueron un modelo en mi vida. Les agradezco su falta de apoyo, sus chistes y burlas que solían hacer en la sala pasando por alto mi capacidad de audición. Sus hermosos retoños que deben valer lo que pesan en oro, literalmente (considerenlo, he escuchado que algunas tribus en el caribe aún se consideran caníbales) me hicieron pasar ratos magníficos gracias a su prácticamente inexistentes modales y aún más escasa educación. A los niños les dejo mi equipo de audio y video de alta definición, controlado por dispositivos ergonómicos y pantallas táctiles. También les dejo mi colección de video juegos que deben llegar por el orden de al menos 1200 títulos.
- A mi madre, que fue la que tuvo que soportar la humillación de mis actos, que pasó semanas embargada en la depresión y cual malabarista de palabras ocultaba mi verdadera profesión y aspiraciones del conocimiento popular. Logrando crear un magnifico universo paralelo donde una gran firma internacional me contrataba para trabajar en el extranjero, donde crié mis hijos etéreos nacidos de una esposa ejemplar según el manual para muchachas dignas. A ella, quiero decirle que la amo, a pesar de las palabras dichas contra mi juicio y las diferencias a mis caminos. Siempre, con los kilometros que nos separaban, me hicieron falta sus abrazos; aún cuando mi mente se esforzaba en suprimir su voz que venía acompañada de lamentos y preocupaciones, que 'quizás' y de 'pudieras'. A ella, no tengo nada que dejarle más que mi cariño y un "lo siento". Lo siento que nunca hayas podido ver más allá del deber ser, hacia los mares del querer ser.
Finalmente, hace unos minutos debió haber entrado al salón una pequeña niña de cabellos dorados, de nariz perfilada, rosados pómulos y de hermosos ojos caramelo. Ella, es Verónica, mi hija (Pueden calmar a mi Tía Josefina, porque no le otorgaré propiedad alguna que tendría que permanecer bajo custodia de alguno de Uds hasta que cumpla la mayoría de edad). El legado a mi hija se encuentra en este mismo salón, en el bolsillo de Dr. Segovia y es aún mas ostentoso que lo que he obsequiado a Uds.
A tí Veronica, mi querida hija, te obsequio uno de mis más preciados tesoros. El amuleto que me ha permitido crear las maravillas hoy descritas en este documento, la pieza que me permitió forjar una fortuna, que lavó mi mente y me hizo huir de casa en mi juventud. Lo que me permitió vagar por este y otros mundos, que me llevó a los brazos de la mujer que más amé y años después me regaló una preciosa niña de ojos ambar. A ti, te dejo mi viejo bolígrafo de plástico; con el que escribí mi carta de renuncia a la universidad, con el que saqué las cuentas del pasaje a mi primer destino, alimentos, millas, con el que anoté lugares y con el que escribí mi primer cuento. Que te permitas volar y seguir solo el compás de tu corazón, creando una sinfonía de situaciones compuesto de lugares, personas, sabores y aromas.
Quiero que seas escritora de tu propia vida. Que tus sueños se hagan letras y las letras viajen aún más que tu cuerpo a cientos de personas para así diseminar tu espíritu, tu verdad y tu libertad. Y es que fui escritor, soy escritor y seguiré siéndolo aún después de mi muerte, porque mis palabras hablarán cuando mis labios ya no puedan hacerlo.
Solo puedo regalarte un bolígrafo; con la esperanza de que algún día des rienda suelta a tu imaginación para crear mundos invisibles, fortunas inexistentes y lugares distantes. Como lo hice yo a lo largo de mi vida y como lo he hecho al final de ella, en este documento.
Escribe.>>
Lo primero que pasó por la mente de Joaquín, al arribar al imponente aeropuerto de París, fue el impetuoso deseo por una malteada de chocolate. Recientemente había observado una película ambientada en esta ciudad donde una de las principales escenas mostraba una hermosa rubia tomada de la mano del protagonista caminando por las encantadas calles de la ciudad de la luz, tomando una malteada de chocolate en un vaso de anime con el diseño del café donde adquirieron la bebida. Una y otra vez las imágenes de las fotografías de sus compañeros de clases, de párrafos de libros y escenas de filmes se reproducían sin parar por su mente. Él quería realizar todas e inventar algunas. El llegaba solo con un pequeño bolso de mano como acompañante pero sabía que no le costaría mucho conseguir alguna compañera para darle vida a su propia comedia que iniciaba al abrirse las puertas automáticas del aeropuerto que le presentaban la ciudad del amor según las masas.
No se equivocó, al cabo de tres días encontró a una hermosa estudiante de letras, que trabajaba como mesera en uno de los cafés de la ciudad. Tan solo bastó una mirada, un guiño, una frase fotocopiada, para esperarla en la tarde a que saliera del trabajo. Joaquín conoció los rincones de París que no aparecen en los libros, comió en pequeños restaurantes muy modestos para aparecen en la pantalla grande y se emborrachó con uvas fermentadas en diferentes partes del mundo. Despertó entre las blancas sábanas de un espacioso y viejo apartamento de la ciudad, donde una hermosa pelirroja le decía algo en francés que no podía entender.
Julia, era su nombre. Nació en Montpellier hace veintidós años con 3 meses y pasaría los proximos 4 meses en los que dejaría su carrera de letras para dedicarse a recorrer Francia junto a aquel venezolano que apareció un miércoles soleado en el café que trabajaba. El habría pedido una malteada de chocolate y curiosamente cuatro meses después conocería la noticia de que su enamorado se marcharía mientras tomaba la misma bebida, en el mismo café.
Tres semanas en Roma, una en Florencia, dos en Napoles y un mes en Sicilia. Jaoquín conoció a Antonella, Larissa e Yvonne, pero se quedó con Giuliana en Bologna por seis meses, donde conoció que la comida italiana se extiende más allá de la pasta y el buen vino; así como que hacer el amor en viejas casonas hace que el rechinar de la madera produzca una extraña melodía, que más tarde en cuando mirara a través de su habitación en Brujas fumando el último porro de su mochila, recordaría con nostalgia; porque no hay amantes como las italianas aún cuando su belleza no pueda compararse con la de Tatyana, la hermosa ukraniana que inconscientemente golpeó con sus maletas al encontrarse desorientado en las calles de Bruselas. Fue ella la que lo impulsó a desarrollar lo que luego se convertiría en su pasión: La fotografía.
En poco menos de un año el portafolio de Joaquín se llenó con retratos de una distraída alemana que paseaba en bicicleta sin ropa interior. De ardillas en cierto parque de Berlín que parecían abstraídas con la comida que le daban ilegalmente los turistas, con viejos pescadores intoxicados de vino escocés en una de las plazas de Glasgow, pequeñas sonrientes rubias holandesas disfrutando del cannabis y de misticas bailarinas de flamenco en una vieja tasca de Andalucía. Sin embargo nada pudo preparar a Joaquín para lo que sucedería la mañana de del quinto día de Abril, en la que se despertaría un poco más del mediodía después de una resaca por la noche anterior celebrando la apertura de su exhibición de arte en Praga.
Inmediatamente lo supo en lo que observo aquello. Si de algo estaba seguro era que aquella mujer que le saludaba cariñosamente, era la mujer de su vida. Sus rasgos eras finos, su piel bronceada y ojos café. Su hermoso cuerpo delataba sus raíces latinoamericanas. Joaquín le devolvió la sonrisa a su paisana. Era ella y nadie más. Había pasado por los brazos de mujeres de colores, orígenes, idiomas y rasgos tan diversos como los sellos en su pasaporte pero ninguna tenía esa radiante sonrisa por la que sería capaz de traspasar cualquier umbral solo para llegar a sus labios. La muchacha lo vió a los ojos. Sonrió. Le tomó de las manos y le dijo:
- Joaquín, por favor, despierta.
<<El 5 de Abril del 2003 a las 4:36pm, los signos vitales del paciente Joaquín Rafael Urbina Camacho de 26 años de edad variaron por primera vez en 6 meses. Veinte minutos después se observó la presencia de ligera actividad motora en su mano izquierda. Treinta minutos después fue observado que el paciente abrió levemente sus ojos. El paciente recuperó la conciencia una hora y diecisiete minutos después. Tres horas después de su recuperación por medio del testimonio de las enfermeras de guardia, un grito fue escuchado de la habitación del paciente, para cuando el equipo médico llegó a la habitación ya se encontraba sin signos vitales. La televisión se encontraba en el canal de noticias, donde al parecer, el recuento del horrible accidente ocurrido hace meses en Madrid tras la explosión de un coche bomba en una zona residencial que habría tomado la vida de una ciudadana francesa, cuatro ciudadanas italianas, una ciudadana de origen ucraniano y una ciudadana venezolana, causó una fuerte impresión en el paciente>>
[Fotografía cortesía de Sarai Da Silva]
Hace 5 años André descubrió aquella extraña caja en lo más profundo de su closet. Fue en un momento espontáneo de curiosidad, fue a la cocina buscó una de las silla y miró. Miró la repisa más alta de su closet y encontró su infancia resumida en cajas de zapatos: sus artefactos de magia, sus comics, sus primeros juguetes, decenas de juegos de mesa, juegos de Nintendo, la ropa que usó en preescolar, su primer teléfono celular y en el fondo en una esquina tapada por papeles, telas y bolsas de regalos, estaba La Caja.
Poco a poco la acercó. Era extraña. Más grande que una caja de zapatos, estaba hecha de alguna especie de papel muy viejo. Tenía los bordes rasgados y se encontraba arrugada, como si hubiera sido victima de alguna clase de maltrato. Se encontraba atada con un grueso cordel mediante un nudo que parecía imposible de soltar. Más, si eso no era de por sí curioso, poseía un papel pegado con numerosos trozos de cinta adhesiva con un visible NO ABRIR escrito con marcador negro. Hasta allí llegan los recuerdos de André de su encuentro con este peculiar objeto; pero lo que él no recuerda es que aquél día el asunto no se limito solo a contemplar la rareza de La Caja, su curiosidad lo aventuró a husmear el contenido desde una de las dañadas esquinas. El resultado: un André despierto en la mitad de la noche, con la frente llena en sudor, las manos frías y temblosas, sus ojos abiertos en la penumbra y un sollozo que se haría eco en la habitación.
Los días pasaron, se convirtieron en meses, crecieron como años y el recuerdo de La Caja sería borrado entre deseos, amores, risas y asperezas. Hasta hoy.
En este momentos, André se encuentra realizando el antiguo ritual humano de botar el pasado. Ha revisado el contenido de cada una de las carpetas de su closet. Ha encontrado exámenes de primaria, cartas de amor de bachillerato, parciales y resúmenes de la universidad, caricaturas esporádicas, clases de guitarra, antiguos libros de canciones y folletos con diversas informaciones. Todo ha ido a parar a una gran bolsa negra de polietileno que hace las veces del Hades. André ha tomado una escalera y está revisando las cajas de la repisa superior del closet. Ha encontrado ropa vieja que colocó aparte para ser donada, al igual que algunos juguetes con los que no se encuentra suficientemente apegado.
Ahora el closet se vé mucho más espacioso y con menos polvo. Pero aún quedan unas tres cajas más por revisar. En la primera encuentra fotos, así que decide dejarla donde está. En la segunda ve una gran cantidad de marcadores viejos que sin duda ya no funcionan, sin pensarlo los echa al voraz monstruo de plástico negro. La ultima caja, es extraña. No recuerda haberla visto antes. Que curiosa. Está atada fuertemente con un cordel grueso y un papel pegado a la tapa le prohibe observar su contenido. "No abrir", en grandes letras negras. ¿Pero que clase de tontería es esta? se pregunta. Seguramente es parte de una de sus tantas fantasías de la infancia, donde pretendía jugar al investigador secreto y guardó quien sabe que cosas allí adentro. Pero, ¿Como logré hacer ese nudo? se pregunta mientras se ríe silenciosamente y recuerda el sin fin de aventuras que imaginaba cuando niño. A veces se creía astronauta en un planeta infestado de aliens en forma de almohadas, otras veces se creía defensor de una fortaleza con forma de escritorio junto a su enamorada en forma de almohada. Incluso lograba recordar con detalles toda la escenografía que construía su mente. Verdaderamente sorprendente. No se recuerda como un niño echado en el frio piso de granito, sino que se ve como un aventurero esquivando los peligrosos lasers de sus enemigos.
Mientras André pensaba todo esto, sus manos se aventuraron a sus bolsillos y sacó su preciada navaja suiza, levantó la cuchilla y poco a poco rompía el cordel del La Caja. Inmediatamente roto, fue sacado súbitamente de su viaje a los recuerdos por un presentimiento. El no había tenido un presentimiento anteriormente, pero su mente no encontraba otra forma de clasificar la extraña mezcla de sentimientos que pasan por su mente. Su corazón se inquieta. Su mano se aleja como por iniciativa propia de la tapa de la caja. Toma aire y dice para sí mismo ¡Tonterías!. La palabra hace eco en su cabeza, y este ruido logra ocultar un susurro que viene de lo más adentro de la cabeza de André. Sus manos toman la tapa de la caja. Nota que están temblando. Es extraño, piensa para sí mismo. Retira la tapa, se acerca a observar el contenido pero la cabeza le da vueltas, su corazón da un brinco y comienza a latir rápidamente. El eco en su mente se eleva y solo escucha ruido, ruido que nace de La Caja, de sus adentros, nace de las maderas del closet, de las paredes de bloques, del televisor empotrado y de la vieja cama de sus padres, el sonido aumenta, pierde el equilibro, sus ojos abiertos al máximo contemplando el horror que encontró en la caja. su mente fija la horrorosa imagen de la caja mientras lentamente desliza de la escalera y su cuerpo se aproxima al suelo. Va cayendo, con el corazón desbocado, su estomago se llena de frío por la caída libre, deja de observar con sus ojos, queda ciego solo segundos donde solo una imagen es repetida y el ruido se incrementa. Justo antes de tocar el suelo, el susurro en su cabeza puede ser escuchado. Ahora lo entiende. Ahora conoce por qué no debía abrir esa caja. Muy tarde. André golpea fuertemente el suelo y su cabeza rebota al besar el granito.
André hoy no logró terminar de limpiar su pasado. Mañana tampoco lo hará. Tampoco la semana que viene. Mientras yace en el sueño inconsciente, ignora que en seis meses no verá más allá de los límites de su habitación. No, el golpe no le afectará más allá de unas horas con dolor de cabeza y una inflamación que será aliviada con bolsas de hielo.
Lo que estaba en la caja, ha salido. André lo sabe. Por eso yace en su cama. Por eso no verá más allá de los limites de su cuarto por al menos 6 semanas. Tardará en olvidar diez veces más lento que hace cinco años. Mientras tanto, aquello que fue liberado pasará los días a un lado de la cama de André, susurrandole historias que se terminará creyendo. Le asechará cuando salga de su habitación y le sonreirá cuando se vea al espejo.
Hasta que no vuelva a ver fortalezas con forma de escritorios y extraterrestres con formas de almohadas, quedará entre las sabanas, con el sudor en la frente, los miembros temblando y el corazón saliente. Aquello continuará observándolo de frente, mientras flota fantasmalmente encima de la cama de André.
La idea de este Blog es obligarme a adentrarme a aquel mundo dentro de mi cabeza la mayor cantidad de días del año, una vez allí, relatar las historias que nacen, sean largas o cortas, en forma de verso o prosa; obligarme a escribir todos los días del año para lograr dos objetivos: el primero, disciplinarme en el mundo de las letras y el segundo, que esta constante visita a los oscuros rincones de mi mente me permita con el tiempo, lograr que el viaje sea más corto, que los demonios adentro estiren sus piernas y que los amores lejanos suspiren a puertas abiertas.
Este es un proyecto artístico que exige una disciplina que hasta el momento no poseo. Exige una cantidad de creatividad que por el momento no he explotado. Y exige adentrarme constantemente al mundo dentro de mi cabeza, que no me atrevo a cruzar tan frecuente.
Los temas serán variados como las horas del día, como los recuerdos de un año, reflejaran el día a día, recordarán el pasado y pintaran un futuro. Los temas no pretenden agradar a nadie, no pretenden ser del gusto del público, pero hacerlos visibles expone al mundo mi promesa de lograr esta empresa y espero que me impulse a concretarla.
Todas las publicaciones son propiedad intelectual de mi persona Aj Marquez. Los fragmentos pueden ser compartidos y publicados, mientras se haga mención del autor.
Bienvenidos.
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